La Conferencia Internacional de Paz convocada por el gobierno de François Hollande se llevó a cabo ayer en París con la presencia de representantes de 68 países y 4 organismos internacionales, que se reunieron para debatir el conflicto entre israelíes y palestinos. Los grandes ausentes fueron, precisamente, los representantes israelíes y palestinos.

En la declaración final, los países participantes señalaron que “no hay alternativa a la solución de dos estados para dos pueblos para terminar con el conflicto entre israelíes y palestinos”. También hicieron un llamado a las partes para que eviten las medidas unilaterales que podrían – según estos factores – definir de antemano “las cuestiones centrales de un futuro acuerdo de paz, tales como Jerusalem, las fronteras, la seguridad y los refugiados”.

Unas horas antes del comienzo de la reunión en París, el primer ministro Binyamin Netanyahu volvió a calificarla de “inútil” y “una falsedad coordinada entre los palestinos y el gobierno francés, cuyo objetivo es imponer a Israel condiciones que no concuerdan con sus necesidades nacionales”. “Éstas son las últimas palpitaciones del mundo de ayer, el mañana será diferente, y está muy cerca”, advirtió Netanyahu.

Distintos funcionarios del gobierno insistieron durante el día con que “la única alternativa para lograr la paz son las conversaciones directas y sin condiciones previas, tal como se logró la paz con Egipto y Jordania”.

Una llamada de Kerry desde París

Mientras se estaba llevando a cabo la conferencia, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry – uno de los participantes – telefoneó al primer ministro Netanyahu para garantizarle que esta reunión internacional no tendría consecuencias irreversibles para Israel ni tampoco continuidad en una posible resolución de condena en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Kerry informó a Netanyahu sobre las medidas que estaba tomando para “suavizar” el tono de la resolución final de la conferencia. De acuerdo con la prensa local, el primer ministro le respondió que Israel ya ha sufrido un perjuicio bastante grande con la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad – que Estados Unidos no vetó – y “no hay ninguna necesidad de ampliarlo”.

 

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